Aquí, en la espera, un silencio sofocante. Una depredadora.
Naufrago entre sueños, mientras aumenta la marea.
Tus latidos desesperados aumentan mi sonoridad.
Mi cuerpo se posesiona, te acecha; esperando el momento perfecto para atacar.
Quiero someterte a mi encanto, de ninfa adivina e hipnotizar tu mirada.
Pero al contemplarte, me detiene una lluvia de intrigas al descubrir la luz de tu alma.
Sigo tus huellas, el susurro de tu piel, que transpira adrenalina, ahogando mi olfato.
Ya sólo es instinto, el deseo ha ganado la batalla.
Destellos de luz, son las gotas que la lluvia y el viento despliegan en tu almohada.
me siento una cazadora indecente, sin embargo, me pierdo en el vigor de tu espalda.
Un aura nos envuelve y me convierto en víctima, tan frágil en tus brazos,
que me dejo caer tan sólo por sentir el roce de tu piel tan mágica y a la vez encantada.
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