jueves, 21 de noviembre de 2013

Lo Simple

Escrito el 28/12/2012
Solía caminar sin ver el sol, atravesando mil atajos hasta perderme en la multitud.
Ahogaba a mares, sonrisas sólo por temor y fingía ser una caricia que no llegaban a brindar calor.
Desperdiciaba el tiempo y no encontraba una verdadera razón, no podía ver más allá.
Me costaba tomar el aire puro que brinda el amanecer, hacerlo mío y que mi cuerpo se enfundara hacia lo vivo.
A veces confundía el color de una flor, no por daltonismo, sino porque no podía apreciar su completa hermosura, ya que me ahogaba su perfume y cegaba su resplandor, no veía la luz que se reflejaba en ella, ésa que provenía de la aurora, que traía consigo una brisa, que sacudía los pétalos y a la vez mi cuerpo.
No era capaz de discernir que esa misma luz, provenía de un mismo lugar, de un mismo creador, ese que me brindaba vida y color. 
Hoy, puedo comprender, que ayer sólo fui una estampa de lo que puedo ser; aunque debería construir un fuerte para todo mi conjunto y así dejarte entrar, para llenar esas grietas, que aún no cierran, que todavía no conjugan, ya que esperan de esa sensación que une hasta lo más opuesto, eso que llaman Amor. Así, tanto mi piel, como mi alma se completarán y sellarán la senda de un camino, un lugar mío, aunque compartido.
Cuando me refleje en tus pupilas, deseo que te delaten al dilatarse cuando me mires, descubrir así que la simpleza de cada cosa es lo que lo hace pleno y completo, que el amor o cualquier otro sentimiento bueno, es mágico y a la vez eterno, que no existen pisadas sin rastro, que la vida es más que sólo un simple cuento y que todo, sucede por algo.

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